La investigación sobre la mortalidad ha tratado tradicionalmente la muerte como un suceso individual, medido mediante tasas demográficas. Aunque este enfoque es esencial para el seguimiento de la mortalidad a nivel poblacional, revela poco sobre cómo la viven las personas. En la práctica, las personas no se encuentran con la muerte como una tasa estadística, sino a través de la pérdida de miembros de sus redes sociales. Esta idea ha impulsado la emergente demografía del duelo, que busca cuantificar la estructura y la dinámica de la pérdida de familiares con métodos demográficos.
La pérdida de familiares se reconoce desde hace tiempo como un acontecimiento vital de primer orden, con consecuencias amplias y duraderas para la salud física y mental de las personas. El duelo puede afectar de forma distinta según la etapa de la vida en que se experimenta: perder a un progenitor a una edad temprana tiene consecuencias diferentes que perder a un hijo en la vejez. Pese a la abundante literatura sobre los efectos individuales del duelo, centrada sobre todo en la orfandad y la viudez, sabemos relativamente poco sobre la frecuencia del duelo, las edades a las que se produce y cuántas personas lo experimentan en distintas poblaciones y a lo largo del tiempo.
Este proyecto aplica métodos de la demografía del parentesco para caracterizar los patrones de duelo a nivel individual y poblacional. Aborda preguntas como: ¿a qué edades experimentan las mujeres la pérdida de hijos? ¿Cuántas personas pierden a un familiar cada año por sobredosis de drogas? ¿Qué proporción de una población ha perdido alguna vez a miembros de su familia extensa por la mortalidad asociada a un conflicto? Al abordar estas preguntas, el proyecto busca subsanar una laguna importante en la literatura demográfica, en la que el duelo ha recibido comparativamente poca atención sistemática pese a sus amplias implicaciones para la salud de la población.
El proyecto también desarrolla un conjunto de herramientas metodológicas para cuantificar y describir el duelo, aplicable en distintos contextos. Incluye indicadores descriptivos que cuantifican el calendario y la magnitud de la pérdida de familiares a lo largo del curso de vida, así como medidas para caracterizar el duelo a nivel poblacional. Estas últimas se centran en dos dimensiones complementarias: la estructura de la pérdida de familiares, que se refiere a la composición por edad y sexo de la población en duelo en un momento dado; y la dinámica de la pérdida de familiares, que recoge cómo cambia esa composición en respuesta al cambio demográfico. El proyecto se basa en análisis descriptivos de microdatos procedentes de fuentes genealógicas, registros administrativos y encuestas de hogares, así como en análisis demográficos aplicados a datos agregados. Estos últimos se apoyan en el paquete de R DemoKin, desarrollado y mantenido por miembros del Grupo de Investigación sobre Desigualdades de Parentesco.
Traducción del texto en inglés publicado por el MPIDR.